domingo

14- Gran Hermano. 05-12-03

El 31 de Diciembre de 2003 los estudiantes de filosofía se preparaban para soltar en la Puerta del Sol cuando el reloj diera las campanadas anunciando la llegada del 2.004, un enorme globo con una inscripción: FELIZ 1.984. Los estudiantes de filosofía se pasaban la vida en las nubes, pero esta vez, parece que no se habían confundido con los números. Se referían a la novela del escritor inglés George Orwell escrita en 1948.

Antes de las campanadas, Varsovia y Bambino entretenían la ansiosa espera del final de año en el Internet (con esto voy a cumplir con el ingles hoy, no doy para más) y comentaban las jugadas (las del 5 a 1 del Málaga al Barça aquel més de Diciembre no, las de los estudiantes de filosofía):

>>>> La distopía que propone la novela, presenta un mundo de pesadilla donde ha desaparecido cualquier individualidad. Los seres humanos son constantemente controlados, espiados, y tienen que cambiar de opinión y de creencias todas las veces que lo decida el poder. Un poder que aparece como el ojo de ese Gran Hermano que incluso cuenta con una policía del pensamiento dedicada a vigilarle a uno cuando duerme, trabaja, descansa o
se encierra en el cuarto de baño. De ese modo suprime todo placer; también, y en especial, el placer sexual. <<<<

- Los estudiantes de filosofía saben que Orwell estuvo en España, allá por 1936 con el bando republicano. En Barcelona fue testigo de la liquidación de los anarquistas y trotskistas por parte de los estalinistas, algo que le hizo comprender -se dice- que el estalinismo se había convertido en una terrible amenaza para el socialismo y para la humanidad entera. Orwell se propuso expresar eso en '1984'. - explicaba Varsovia.

- No lo pillo - replicó Bambino al que, si le sacabas de los chascarrillos sobre el Barça ya no se enteraba de nada.

Varsovia , como habréis podido imaginar, seguía sin hacerle ni puto caso - Pero este año, de un siglo posterior al de la novela, ya liquidado el estalinismo, a los estudiantes de filosofía les debe de parecer que el poder tiene ahora suficientes herramientas de control social para ejercerlo de manera sibilina, introduciendo el Gran Hermano por donde más gusto nos da: por nuestro lado morboso, cotilla, abriendo la ventana de esa corrala
global en la que, con nuestra complacencia, estamos convirtiendo nuestro entorno, y a la que llamamos (será por ponerle siglas) T.V. -

Bambino discretamente, trataba de no empezaba a roncar sin que se le notase mucho que aquella diarrea verbal de su alter-ego no tenia el menor interés para el. Ella ... seguía:

- De esa forma, el poder va criando por nosotros (que también estamos muy ocupados y necesitamos su ayuda) una generación en la que la critica no se dirige contra el, se dirige contra la guarra esa que sale en todos los programas poniendo a parir a todo el mundo... y que mal rayo la parta.
Y tal vez lo que más escalofrío produzca, es que esa generación, gracias al desarrollo económico, a la democratización , a la facilidad de acceso a la informática que hemos convertido en algo banal, tiene una formación técnica muy superior a las de las generaciones anteriores, tiene acceso a una información que la mayor parte de los mortales no tenemos, tiene la capacidad de entrar en lugares que ya han traspasado el limite de lo
virtual, y tiene la capacidad de hacer mucho daño, si no tienen ningún lastre ético que se lo impida, a los que nos movemos a este otro lado, el del mundo real.

- Bambino es que... alucinaba: ¿que cojones tenía eso que ver con el fin de año?. ¿Iban a dar las campanadas virtuales?, ¿ya no tendría que pasar por el ritual gilipollas ese de las uvitas y de los besos a la familia como si no les hubiera estado viendo toda la tarde?. Se callaba, eso si, para ver si a Varsovia se le acababa la cuerda (que va a ser... que no).

- Por esto, de alguna manera todos somos responsables de la información a la que los demás tienen acceso, y del uso que hagan de ella, no podemos (no debemos) esconder la cabeza debajo del ala de nuestro sueldo y decir que eso no es nuestro problema, no es responsabilidad nuestra, porque si lo es. Todos somos responsables de nuestro futuro y del futuro de los nuestros, de nuestra especie, y resulta que ahora muchos tenemos medios a
nuestro alcance para denunciar al poder, tratando de impedir que se apodere de nuestros pensamientos, del derecho a diseñar nuestras propias vidas.
Tenemos la manera de tratar de transformar la realidad si los cambios que nos proponen no nos gustan y no tenemos ganas de adaptarnos a ESE entorno.

- ¿Como acaba la novela? - preguntó Bambino. No es que le interesará mucho, era para abreviar, que la otra se callara y poder escuchar las campanadas de una puta vez y luego poder disfrutar con las cachas de las bailarinas del programa de fin de año.

- Varsovia consultó en el Internet (y van dos palabras en inglés en el mismo correo, que estoy que lo vierto) el final de la novela.

>>>>> Su final es duro, pesimista; aunque uno pueda preguntarse si es pesimista un capitán que, al ver que su barco se hunde, ordena que se abandone. El protagonista, Winston Smith, se ve obligado a pasar por el aro, llegando a admitir que, como le propone el poder, dos y dos son cinco, y denunciando a la única mujer que amó. Para ello le someten a diversas torturas. La final, una variación de un espantoso suplicio chino, remite a
una tortura que, según Lobo Antunes, utilizaron los tártaros cuando, en la Segunda Guerra Mundial, hacían prisionero a un alemán. Según el novelista portugués, los tártaros ataban al alemán vivo a un muerto: cara a cara, boca con boca, vientre contra vientre, hasta que el muerto empezaba a matar al vivo.>>>>

- ¡JODER! - exclamo Bambino espantado, al pensar que aquel niño facha del correo anterior, en lugar de ser ahora un feliz jubilado (este sin "pre") podía haber pasado por aquel trance - y lo peor... ES QUE SE HUBIERA PERDIDO EL 5-1 al BARÇA.

Varsovia estuvo a punto de llorar al ver que todos los esfuerzos para hacer del otro gañan, una persona, eran inútiles. Se entristeció aun más al pensar que aquel 31 de Diciembre era miércoles y no podría ni siquiera decir:

¡¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!!!!!!

Bambino vio su cara y comprendió que tendría que consolarla, que debía decirle que la novela pertenecía al mundo virtual, y que ese final no tiene porque ser el final en la vida real.

Ambos tenían la responsabilidad de tratar de no consentirlo, de no aceptar siempre lo que propone el poder, de no aceptar que nos introduzca ese Gran Hermano que en finalmente resultaba no ser nadie (solo una legión de gente muy preparada, con acceso a sitios que los demás no tenían y con muy pocos escrúpulos para manejar y/o espiar la vida de los demás) a jugar con nuestras password, nuestros correos y nuestros perfiles.

Ambos tenían la responsabilidad de decir lo que opinaban: que esa no era la manera de ir "adelante" y que mariconadas.... las justas.