No lo vio venir. Fue incapaz de captar las sutiles variaciones que se producían en la situación, los cambios, casi imperceptibles en el talante de sus compañeros (en Scully si que lo notó, pero lo achacó a un dolor de estomago).
Cuando aquella mañana de viernes se disponía a enviar un e-mail a una determinada lista de correo, no se percató de la larga ristra de gente que, en ordenada fila, se movían con un tremendo sigilo a sus espaldas mientras el tecleaba.
Las negras letras sobre el blanco fondo de su editor de correo fueron las últimas imágenes retenidas en su pupila. El golpe fue seco y sordo, proyectando su cabeza sobre el filtro de la pantalla que quedo partido y regado con la sangre de su frente sobre el oscuro vidrio componiendo el dibujo de una de flor púrpura diseminada en pequeñas gotas sobre aquel cristal.
Mariconcete sonrió satisfecho: en el sorteo, le había tocado a el hacer los honores; no había fallado. Aunque debido al déficit de testosterona que arrastraba desde que entró en la cuarentena , necesito la ayuda del Marine (que se había ejercitado en el gimnasio especialmente para ello) para levantar por encima de su cabeza el extintor que le sirvió de arma.
Bastó un solo golpe proyectado con todas sus fuerzas con aquel rojo cilindro sobre la nuca del infeliz para que aquel hijoputa fuera historia. Mariconcete observó, lanzando un rugido de satisfacción, la amalgama de pelos, sangre y sesos que ocupaban el lugar que un momento antes era la cabeza del desgraciado.
Los demás querían disfrutar también de su parte, como habían acordado entre ellos. Así que, por si aquel subnormal no estaba muerto, uno a uno fueron golpeandolo con saña (con saña y con lo que tenían a mano) en aquel rito catártico que iba a eliminar todas las perturbaciones de sus maltratados ánimos.
La Obregon, que estaba especialmente dolida porque su nombre había sido mezclado con el Hotel Glamour, arrebató el extintor con furia a Mariconcete, golpeando con despiadada virulencia (con despiadada virulencia y con la ayuda La Niña, La Bebé y La Vuelos) la parte alta de la espalda. El crujido de los
huesos de aquel desgraciado al quebrarse apaciguó mucho el animo de aquellas brujas.
Por su parte, Labajitaplateá no dejaba de gritar con furia - A mi, a mi, dejadmelo a mi. - mientras se aupaba sobre las puntas de los pies, en un intento desesperado (e inutil) de poner la cabeza por encima de las del grupo para dar más fuerza a sus peticiones.
Mientras Sietemachos, Leotardos, El Palomo, La niña, La Poses, Carreritas, Yu-Yu, La Torera y La Bañadores se peleaban por el extintor, Chaveli, que desde que se había hecho mujer cada vez le gustaban menos las contemplaciones cogió el teclado.
Entretanto, entre El Mangas y la Hippy ¿o era la Yupi?, con el cambio de look ya me he hecho un lío. Bueno, el caso es que entre los dos, jalando de los ensangrentados pelos a aquel individuo, retiraron la cara de la pantalla, dejando que la cabeza del cadáver cayera hacia atrás, sobre el respaldo.
Ya con la faz del desgraciado al descubierto, Chaveli la golpeó repetidamente con su improvisada arma hasta que notó que el stress acumulado daba paso a una sensación de relax increíblemente agradable, sensación que coincidió con la ruptura del teclado.
La China que desde se había hecho ángel a las ordenes de un tal Charly, dominaba casi todas las artes marciales, se elevó de un salto, cayendo sobre el pecho de aquel individuo en un violento golpe con sus pies. El ruido del esternón al quebrarse supuso para ella un autentico éxtasis; tras años de aguantar las
impertinencias de aquel grosero, había llegado su venganza.
- ¡Que tristeza, nos lo hemos perdido! - exclamó Tristón que llegaba en aquel momento, junto con Leoncio.
- Tranquilo hombre, estamos a tiempo- replicó el otro con su habitual optimismo - Mira, yo creo que respira un poquito, todavía le podemos rematar; ¡Adelante! - dijo mientras le atizaba una colleja que hizo que la cabeza de aquel infeliz impactara de nuevo con el filtro de pantalla, ahora ya roto en mil pedazos.
Cuando la policía interrogó a los presentes el S.W.A.P al completo actuó como portavoz del grupo. Tras charlar con Maraton Man, El Siglas, El Rizos, Mulder y El Fumeta, los investigadores tenían claro lo ocurrido: había sido un lamentable accidente.
El objetivo se había cumplido; que pareciera un accidente era el deseo de los del Barça, a los que aquel cabrón tenia especialmente hartos con aquellos correos, de los que por fin todos ellos se habian librado. La señora de la limpieza que retiró los restos del sangre de la pantalla, pudo leer una sola linea escrita en aquel editor:
¡¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!!!!!
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- ¡ Joder que brutos!. Si no les gustaban los correos, bastaba con decirlo - Bambino parecía desconcertado - Aunque hay que reconocer que matar a tu padre puede resultar divertido.
- Varsovia no contesto - Observó en la cabeza de Bambino aquella coronita, que también llevaba ella, modelo Edipo Rey. Pensó que tal vez esta vez el disfraz no fuera el más adecuado; después de todo ellos no habían traído la desgracia a ningún reino, así que no tenían que arrancarse los ojos. Tampoco hacía falta, en aquel oscuro túnel no se veía una mierda.
domingo
5- The Murder – 26/09/03
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PrisDis Networkers Tele.com
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2:13 PM
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