Estamos en el verano del año 10 D.B. (después de Bambino) * 1 o lo que es lo mismo, en 1.973. Un hombre fuma apoyado en el dosel de la puerta abierta de su casa, mirando hacia el corredor que comunica su puerta, su vida, con la vida y las puertas de media docena de vecinos en aquella corrala de Mesón de Paredes.
Desde el segundo piso de la chabola vertical, oye a las vecinas que se reúnen todas las tardes en el corredor del piso inferior para contarse sus cosas mientras esperan, sentadas en desvencijadas sillas de mimbre, a que llegue la noche y remita el sofocante calor que se apodera de Madrid en las tardes del mes
Agosto. Dentro de aquellos agujeros que llaman pisos apenas se puede respirar y hay que salir a la puerta buscando aire; desde la planta de abajo le llega la brisa fresca de voces femeninas.
Le hace gracia escucharlas. Se divierte al oír a aquellas brujas contarse entre si las tribulaciones con sus hombres, como "hacen equipo" para despellejar (lentamente como se merece) a cualquiera de ellas que se atreva a ser distinta, a pensar de otra manera, a no actuar "comodiosmanda". No las culpa por ello,
la vida es muy difícil para esas mujeres a las que, a la humillación de vivir en una sociedad sin libertad, añaden las múltiples humillaciones que soportan por el hecho de vivir en un mundo hecho por y para los hombres.
Con el humo de su cigarrillo, ve aparecer y desvanecerse instantes después, los recuerdos de los últimos meses. Mientras las voces de las vecinos se alejan en su mente, los recuerdos le llevaron al día en el que, desde Chile, llegó a este Madrid provinciano y pusilánime, con el encargo de organizar una red de
contactos con la izquierda antifranquista.
Recuerda el día que conoció a Lina, la gitana que comparte con el su vida; se la presentó un amigo común del S.O.M.A. (2). Es una de esas mujeres que paran el tráfico, que hacen volver la cabeza a los hombres. Recuerda también cuando tuvo que sacarla, meses atrás, de la cárcel, donde había ido a parar por su militancia
izquierdista - No podían haberte detenido por robar una gallina, no. Tenias que ser una gitana contestataria - le había dicho el cuando fue a buscarla a la salida de la cárcel. - Ya, por eso precisamente estas conmigo, porque que te gustan las flores raras - fue la respuesta de la mujer, ante la cual tuvo que callar.
Por muy rara que fuera, aquella flor no dejaba de ser una mujer. Durante aquellos meses, había tenido que dedicarse con todas sus fuerzas a curarle las profundas heridas con las que salió de aquella puta cárcel: las el cuerpo, obsequio de la amable policía franquista, tardaron poco en cicatrizar, pero las del alma eran muy profundas y tal vez no curaran nunca. El hombre sabia que tardaría mucho, mucho tiempo en ayudar a su gitana a caminar sola, sin miedos.
Las voces reaparecen poco a poco mientras vuelve a llevar a su boca el celtas corto con el que le gusta desgarrarse los pulmones. Sonríe recordando el nombre que le da a aquellas reuniones de vecinas cotillas: "la playa de la concha".
Apaga la colilla de su cigarrillo y mira hacia el interior de la cutre vivienda de apenas 35 metros, al fondo ve la pequeña habitación que la pareja ha convertido en su reino, sobre la cama, Lina duerme plácidamente boca abajo, ligeramente inclinada hacia un lado. Su pelo largo y ondulado serpentea sobre la espalda. Aquella cascada de fuego que la nace en la cabeza, vierte sus rojas y dulces aguas más abajo, cerca del nacimiento de las dos colinas gemelas, tapadas ahora por la única vestimenta que lleva Lina: unas bragas. No hay pintor, ni fotógrafo, ni artista de clase alguna, que sea capaz de capturar la magia de esa momento, la inmensa belleza que el percibe en aquel territorio salvaje, aún por conquistar.
Se acerca a la pequeña mesa camilla donde descansa una vieja Olivetti portátil, gira el carro de la maquina de escribir para sacar el folio que Lina estaba escribiendo y poder leer:
>>>>> Franco ha comenzado a morir. Se muere porque se está muriendo la España que le ha dado sustento ideológico y ha sido su soporte social. Siguen existiendo las viejas vecinonas que critican a todo el que se mueva "adelante" sin seguir los caminos trillados por los que a ellas les han obligado a caminar. Pero también hay mujeres que saben del valor de la solidaridad, que ayudan a las otras mujeres, que no piensan que si una aparece con un ojo morado "algo habrá hecho para tropezarse tanto con las puertas". Y hay también hombres que las apoyan. Y hombres y mujeres que no piden libertad porque saben que la libertad se lleva dentro y simplemente... se ejerce. Pero aún queda un importante sector que sirve a Franco de apoyo, de sustrato sociológico. Para acelerar la agonía, tal vez fuera necesario un golpe de gracia a ese sector y en concreto, a su máximo representante. Habría que estudiar la posibilidad de atentar contra el presente del gobierno, Carrero Blanco >>>>
El hombre rompe el folio. Será lo mejor, antes de que caiga en manos de algún loco fanático. Se ha hecho el propósito de permanecer a su lado, de ofrecerle una vida que merezca la pena, que la aleje de terroristas, de absurdas ideas violentas. Entre los dos la construirían: el la ensañará a luchar para conseguir sus objetivos sin violencia, sin renunciar a su visión del mundo, sin hacer daño a nadie. Ella le enseñará como aman... las mujeres de su raza.
Escucha a las vecinas que siguen con su cháchara insustancial en el piso de abajo. Todos oyen a todos en ese universo tan pequeño. Todos quieren saber de la vida del otro, así que decide poner en el cassette una cinta de Bambino y subir el volumen.
Sonríe al pensar que, en efecto, Franco se muere: en aquella España cutre, reprimida y amargada, el cantante de rumbas triunfa en ambientes marginales, pero al que también algún rico franquista llama para alegrar sus fiestas de señorito.
Bambino es agrio y bronco pero autentico: no tenia cualidades para ser un "cantaor" excepcional y antes de ser uno más, prefería no cantar. Buscó su propio estilo, un pseudo-flamenco con el que el cantante de rumbas, mitad maricón, mitad gitano, arrasó el edulcorado estilo de los éxitos que versiona, que convierte en... otra canción.
Se acerca a la cama donde comienza a desperezarse Lina. Con la fe del colono va decidido a conquistar aquella fértil tierra, aquel territorio salvaje. Se sumerge con ansia en la cascada de pelo del color de la pasión, por la que se deja deslizar despacio, aspirando el olor de aquellas aguas, hacia el nacimiento del arroyo que crece por momentos con la fina lluvia del sudor de su Chica. Ese arroyo en el que, con la punta de su lengua calma su sed, baja por el cauce de la columna hacia las deliciosas colinas gemelas en el borde de las cuales encontrará un cruce de caminos: la cruz que componen el fin de las nalgas y el inicio de las piernas de Lina.
Se entretiene un buen rato paseando su lengua por aquel territorio, sube y baja despacio por las colinas, se vuelve a sumergir en el arroyo, remontando el cauce y volviendo a bajar por el, sin prisas, sin ansiedad. Al llegar de nuevo al cruce, comienzan los movimientos telúricos, los latigazos que irradia de las entrañas de esa tierra, provocando espasmos que suben por el cauce del arroyo.... hasta la nuca.
Voltea súbitamente la tierra que pretende conquistar. Ahora con la lengua bebe de un pozo de agua duchísima, el pozo cuyo flujo se ha convertido en su veneno. Veneno que no le deja pensar, que le convierte en un pelele, que le atrapa lenta y dulcemente.
Desde esa posición, observa a lo lejos otros dos bellísimos montes, también gemelos, estos coronados por una redonda zona de tierra más oscura. Se pierde un buen rato, calmando su sed en aquel pozo. Cuando retoma el camino pasea su lengua por un delicioso cráter que se encontraba en medio del valle por el que iba subiendo hacia los pies de aquel sistema montañoso. Los aislados movimientos telúricos comenzaban ya a convertirse en un terremoto en toda regla.
Tras escalar, uno tras otro, los dos picos de aquella sierra, se asoma a los pequeñas ventanas con forma de almendras de color verde, que ella llama "akais", a través de los cuales, como si fueran transparentes, ve el alma de su hembra. Al ir a besarla, ella retira los labios lo justo para que el no los alcance mientras sonríe con picardía, el se aproxima de nuevo y ella vuelve a retirarse. Por aquellas dos ventanas nuestro hombre adivinará que la salvaje que habita en estas tierras tiene ganas de jugar, que no le dejará que tome sin más, posesión de sus dominios. Hasta entonces le ha dejado explorar, pero ahora si de verdad quiere conquistar la tierra, tendrá que pelear por ella.
El hombre se prepara para la conquista, para pasar mucho tiempo en este diminuto reino que la imaginación de los dos convierte en inmenso. Se prepara para una larga tarde y una noche de calor intenso. Se prepara, de nuevo, para un
¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!!!!!
(1) En 1.963, Miguel Vargas Jiménez, el genial cantante de Utrera, grabó su primer éxito. La versión de una canción de Benito Carosone, cuyo titulo le dio el sobrenombre que llevaría hasta su muerte: Bambino.
(2) Somos Obreros Manuales Automatizando. Grupo disidente del P.C.E. del que se separaron por considerarlo "poco revisionista".
domingo
11- Otra canción – 14/11/03
Publicado por
PrisDis Networkers Tele.com
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2:12 PM
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