domingo

12- La ouija – 21/7/03.

La colleja esta vez, traspasó todos los limites imaginables. Desde el túnel de metro de Vaguada, el impacto resonó hasta las torres KIO y a punto estuvo de conseguir que se cayeran definitivamente aquellas dos chapuzas (ya las habían construido inclinadas).- BENITO CAROSONE... BENITO CAROSONE ... BENITO....... ¡ TONTOLOSCOJONES!, es lo que eres. !RENATO!, jodio payaso, era Renato Carosone.

- Joder Varsovia, un error lo tiene cualquiera, tu te crees que yo puedo estar en todo. No miré la agenda, me fíe de mi memoria y ya ves...

- Ya... un error... el único italiano que te suena a ti de algo es Benito Musolini, ¡PAYASO!.

- Eso no es verdad - protestó Bambino - También conozco a Leonardo, la tortuga ninja y a Adriano Celentano.

- Y lo que mas me jode - Varsovia seguía con su sana costumbre de ignorar al ignorante Bambino - es que haya tenido que ser TonYons el que te haya corregido. Por cierto, su interpretación de la cancioncilla que dice "esa picolisima serenata...." de Carosne, es impagable. Deberíamos pedirle que en estos viajes en metro nos recree de vez en cuando con esa increíble voz, después tu yo
pasaríamos la gorra a los pasajeros.

Mientras hablaban, Bambino seguía colocando aquel tablero, con los caracteres del alfabeto dispuestos de una peculiar manera.

- ¿Que pretendes ahora ?, curioseó Varsovia, que comenzaba a aburrirse de oír hablar solo a si misma.

- Vamos a hacer una ouija - contestó el pobre subnormal, como quien no quiere la cosa.

- ¡Tu estas grillao tio!. A que muerto vas a invocar. ¿a tu picha?.

- Desde luego parece mentira que tu me preguntes eso. ¿A quien va a ser? a BAMBINO al cantante.

- Ya... tu si que das el cante, jodia rata.

Bambino, la rata, puso el dedo sobre el testigo de la ouija y empezó con la invocación de Bambino, el cantante.

- Miguel.... ¿estas ahí?. Algo más tarde, después de 247 ¿estas ahí? se había cansado, su voz se oía desesperada Miguel, coño, ¿ande andas?

Varsovia tras la primera fase del consabido descojone , se apiadó de su compañero y decidió ayudarle, puso el dedo sobre el dedo de Bambino, para posibilitar la comunicación telepática con alguna entidad. Los dos dedos, servían de antena, de hilo conductor que transmitía la información del mundo subconsciente al consciente.

En cualquier caso, todos los intentos de traer al cantante de Utrera a este lado de la realidad fueron inútiles. Varsovia ya se estaban cansando del jueguecito. - ¿Y si cambiamos de entidad a la que invocar?, después de todo, de Bambino puedes tener noticias en Internet. ¿No conoces a alguien que recientemente haya pasado a mejor vida?.

Bambino pensó en ello, tras examinar su lista de la gente que ya sabría, a estas alturas, si existe vida después de la vida, volvió a poner el dedo en el testigo, le pidió a Varsovia que pusiera el suyo. La fuerza psíquica de la rata consiguió, nada más posar el dedo sobre el de su compañero que aquel testigo aquel empezara a efectuar espirales a toda velocidad sobre los caracteres del tablero de ouija - Bmbino cerro los ojos deseando que la invocación saliera bien, para ayudarse pensó algo profundo... como no le salia, penso en algo de algún libro... pensó en Manolito Gafotas, aguantó la respiración y le espetó a la ouija.

- Manolo....¿estas ahí? - Si había suerte, y desde el más alla le llegaban noticias, se las haría llegar, en el próximo concierto de Tonyons, al público asistente. Les informaría de que hay Vida después de esta vida.

Mientras tanto, las dos ratas sintonizaban Kiss FM para solucionar de manera rápida el tema del ingles y las siglas, y entre "adelante" y "adelante" entretendrían la espera en el Internesss, leyendo cosas de su ídolo musical, como aquello tan bonito que habían escrito en www.tristeyazul.com

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Cuando la garganta de Bambino se apagó... a muchos se nos fue algo de nuestra propia vida. Quizá no lo sabíamos, pero aquella voz punzante, que marcaba las frases con una intención feroz o un deje a la vez canalla y distinguido, formaba parte de nuestros sentimientos y había apuntalado, como una sabia sugerencia, nuestros primeros pasos en la jungla de la vida ....
Sí, tal vez haya quien no lo sepa todavía, pero Bambino nos ayudó a vivir sin leernos la cartilla; tomando al asalto viejos temas que, quizá, bailaron nuestros padres y traduciéndolos a la subversión de la rumba, para que aprendiéramos a dar nuevos pasos sobre los pasos ya dados. Apostó por el descarado disfrute, por el baile cuerpo a cuerpo, y no se equivocó. Él conocía como nadie el poder regenerador del ritmo y manejaba el lenguaje del reproche que nos legó la tradición afrocubana....
No se cortó un pelo en forzar la cerradura y hacer salir a la copla del armario. Fue, desde luego, una autoridad en el arte de cazar canciones al vuelo y pasarlas por el tamiz salvaje de su poder expresivo ...... Pero nunca fue un simple y oportunista versioneador, ni un rastreador de hits de pacotilla, y se le importaron un pito las directrices comerciales al uso.... Bambino,nuestro Bambino, es el último dinosaurio de aquella especie que solo concebía el escenario como espacio en el que dejarse la piel. Era legal e inimitable, por mucho que Raphael aún persista en remedarle mediante patéticas parodias de sus gestos. A algunos se nos fue, otros nunca lo tuvieron. A la flamencología, fatalmente, se le escapó por las costuras. Nunca pudieron atraparlo y clavarlo en el corcho como a la variedad rara de escarabajo que buscaban, ni escudriñar las variables de su currículum para dictaminar si era digno o no de entrar en los índices de sus libracos. Ni siquiera se molestaron en escuchar sus discos, aunque tampoco se atrevieron a ignorarlo de plano. Optaron, condescendientes, por archivarlo en los últimos renglones -muy personales, eso sí- del rácano espacio dedicado al fenómeno rumbero de los 70.... Algunos, más conciliadores, llegaron a lamentar el hecho de que malgastase su talento en estilos nimios, pudiendo ser más largo - Claro, que a Bambino ni le iban ni le venían esas apreciaciones.... le venía la habilidad de encajar por bulerías cualquier canción. Solo que él, más largo en el instinto, nunca elegía una canción cualquiera.
Llevaba dentro un ideal de belleza rebelde que sólo podía materializar apoderándose de letras extremas, que siempre parecían expresamente escritas para él. Ese límite difuso entre amor y odio fue el peligroso territorio que exploró ... y no es que, para hacerlo, le sobraran los demás estilos, es que le bastó con la rumba y la bulería. Una postura demasiado radical, minimalista si se quiere, para entrar en el juego de esquemas que justifica la existencia de la flamencología y su vocación de embalsamamiento.
Tan radical y tan adelantada, que ni siquiera los flamenquitos del nuevo siglo, tan despiertos de oído, tendrían a la vista un cacho foto .....

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Para los flamenquitos del nuevo siglo... ahí va con el

¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!! , la foto de Bambino.
Viéndole la cara comprenderéis aquello de ... mitad maricón, mitad gitano.