Desde que aquel ser perdió la virginidad en una humillante rectoscopia, aquella mitad de lo que en otro tiempo fue un hombre, habría sufrido un proceso de feminización acelerado.
Como resultado de aquella mutación, producto también de su terca decisión de hacer algún cambio para mejorar nota en el cole, había parido a Varsovia, su parte femenina, de la que no se atrevía a decir que era una vulgar mujer, porque no estaba seguro de si los términos vulgar y mujer eran redundantes.
Varsovia caminaba con Bambino por aquel oscuro túnel de metro y continuaba con su monologo sin atender mucho si el otro la escuchaba o no, lo importante era que no la interrumpiera.
- Desde Heráclito hasta Laozi, los filósofos se han preocupado por definir, no solo el cambio y la necesidad de adaptarnos a el, definieron la esencia misma del cambio, el cambio como algo implícito en la existencia.
Bambino (nombre que había adoptado como homenaje al que fue, indiscutiblemente, el rey de la rumba flamenca) era aquella otra parte de aquel degenerado que representaba su lado masculino; el que acumulaba lo mejor de los hombres: la competitividad llevada al paroxismo, el orgullo de sus posturas abiertamente machistas, la facilidad para ser manipulado por las mujeres...
Aquella pobre rata, ante la cháchara insoportable de su compañera ponía cara de interés, algunas veces parecía incluso que entendía lo que Varsovia quería decirle y se atrevía a contestarle:
- Pero como siempre ocurre con los filósofos, los filósofos se perdieron en pajas mentales del tamaño del Camp Nou; absurdas disquisiciones sobre la importancia de la lengua y cultura catalanas en el mantenimiento del espíritu que debe animar al equipo para diferenciarse del eterno rival, que son unos horteras del copón que solo saben presumir de dinero y de su spice-boy.
Bambino continuó con su perorata, a sabiendas de que estaba aburriendo a Varsovia (por no hablar ya de ti, que no se coño haces leyendo gilipolleces):
- Y a pesar de que he decidido seguir explorando el asunto este de los cambios, determinados temas son sagrados: voy a seguir siendo del "Madrí". Lo del Barça, claro, ni me lo planteo. Tampoco el "Aleti" me tienta: ya sé que ser de ese equipo es una religión, pero lo del Madrid es una ideología, mira a Don Florentino: subido al carro de la globalización y del ultraliberalismo de mercado.
- No es tan simple - Varsovia replicaba a Bambino – Las ideologías comparten con las religiones muchos elementos: son sistemas estructurados y que se basan en la fe; y fe es creer en lo que nunca se ha visto ni se puede demostrar en realidad. Mira tu cuento de la guerra: fracasó la aplicación de la ideología ultraliberal aplicada al sector eléctrico.
Varsovia continuaba, sin importarle mucho que Bambino siguiera con su cara de gilipollas, deshojando la margarita de su equipo de fútbol.
- Te hablaba de los filósofos y el cambio; Federico Engels, en sus "Once tesis sobre Feuerbach" dice: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.» ....
Bambino, a estas alturas, se había perdido ya...
... pero en la historia moderna, no hay casos de filósofos, que hayan transformado la sociedad por la acción de sus palabras, por las ideologías que han generado. Después del copy-paste de Marx con las ideas de Engels, Hegel y Feuerbach, ninguno de sus seguidores consiguieron esa transformación, fuera de las conocidas excepciones: las revoluciones socialistas que acabaron fracasando.
Bambino tenia lívida la expresión, su cara ahora, era blanca. Varsovia seguía a su bola...
... la ideología liberal no iba a ser una excepción, está basada en sus tesis sobre el "mercado perfecto" de Adam Smit, en algo que no existe en la practica, pero en lo que muchos creen como si se tratara de la palabra de dios.
Bambino había vuelto a cambiar, ahora su cara era roja y blanca...
... eso es lo que había empujado a los encargados de gestionar los estados a abandonar algunas de sus obligaciones, de velar por aspectos que la iniciativa privada no asumía, eso es lo que derrotó a los U.S.A en tu historia, no los crackers.
Iba a decir que la cara de Bambino ahora era azulgrana, pero hay cosas por las que no paso (ni cambio, ni hostias).
Varsovia, le miró y sonrió. Aquella cara congestionada, producto del esfuerzo de tratar de asimilar frases con más de tres palabras (no lo conseguía, pero el chaval se esforzaba) le dio lastima.
Pensó que tal vez Freud tuviera razón, que nuestro miedo a la muerte se refleja en la neurosis, y que para superar la suya, para atravesar aquel oscuro túnel de metro, necesitaba a Bambino tanto como Bambino la necesitaba a ella. Después de todo, eran la misma persona. Pensó tambien, que podía decir para animarle:
- ¿ Como acaba el cuento de tu guerra mundial ?. Me gustaría que nos metiéramos en la lucha, me hace ilusión salvar el mundo.
- Creía que no te gustaban las peleas.
Varsovia le contesto con la exhortación de Sarpedón a Glauco: - Amigo, si huyendo del combate pudiéramos vivir para siempre, ni yo me batiría en primera fila ni te animaría a luchar.
Pero los espíritus de la muerte menudean a nuestro alrededor, y ningún hombre puede desviarse ni escapar de ellos, así que vayamos a la batalla y ganemos gloria o démosla a otros -
- No lo he "pillao" - le contestó su compañero.
- Qui'cir: ¡Adelante!, le replicó, mientras se preparaba para oir otro estúpido relato que ineluctablemente acabaría con un
¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!!!!!
domingo
3- ¿Mas cambios? - 12/09/03
Publicado por
PrisDis Networkers Tele.com
en
2:37 PM
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