Al final de aquella madrugada del 19 de Abril de 2007, la situación, en el frente norteamericano, no podía ser mejor para los atacantes: a la hora en la que el país debería de haber comenzado su jornada laboral, el pánico había extendido ya los actos vandálicos de costa a costa.
La cultura norteamericana de autodefensa, consecuencia de su condición de colonos, y los millones de armas privadas que esperaban el momento de ser usadas fueron el caldo de cultivo perfecto para desatar la batalla que se libraría en suelo estadounidense.
Americanos mataban a americanos para defender sus propiedades del pillaje, o para conseguir, presas del pánico, víveres para subsistir a un ataque masivo que daban por seguro.
Los enfrentamientos continuaron a lo largo de dos jornadas interminables sembradas de caos, muerte y destrucción. A las 23,12 del día 21, las autoridades norteamericanas sabían que la guerra se había perdido: nada podían hacer para comunicarse con la población tratando de evitar aquella tragedia que regaba a esas horas su tierra de cadáveres.
Con todo su poderío militar intacto, incluyendo las armas nucleares, tenían que rendirse para no continuar sumidos en aquel caos que alfombraba las calles de sus ciudades de cadáveres. A las 23,16 un helicóptero aterrizaba junto al pentágono, de el bajaba un emisario de los atacantes, con las condiciones para la rendición.
A las 23,57 llegaba al pentágono el, hasta entonces oculto, presidente de los Estados Unidos para firmar la paz con aquel emisario al que entregaba los códigos de lanzamiento de los mísiles, así como una relación completa con la ubicación de los silos y centros de control nuclear.
A las 7,00 (hora de Washington D.C.) del día 22, las embajadas de los países mas fuertes de la tierra recibieron un ultimátum: si a las 24,00 horas no se habían rendido serian víctimas de un ataque nuclear desde suelo estadounidense.
Mientras a lo largo de aquel día la actividad se hacía frenética en cancillerías, parlamentos y sedes de gobiernos, mucha gente no cesaba en su empeño de saber que estaba pasando: millones de personas, acostumbradas a ADAPTARSE AL ENTORNO pero que se empeñaban en saber que había detrás de aquel repentino CAMBIO.
Aquel movimiento se había iniciado espontáneamente en Europa al llegar las primeras confusas noticias desde U.S.A. Los atacantes habían desechado la necesidad de controlar los nodos de la red fuera del territorio estadounidense por considerar que el control nuclear perseguido como objetivo les bastaba para imponer estilos de vida a los demás habitantes del planeta.
Se habían recibido las noticias desde el primer momento por radioaficionados estadounidenses que habían conservado las viejas emisoras que ahora hacían funcionar con generadores autónomos.
Aquella madrugada del 19, gente descreída, habituada a cuestionarse todo, a no aceptar verdades absolutas solo porque los demás creyeran en ellas como algo inamovible, gente que no creía que otro mundo fuera solo posible, porque sabia que ese otro mundo era seguro, se abalanzó sobre la red al grito de "adelante".
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Kobol estaba tumbado en la cama, especialmente encabronado por la incertidumbre de lo que ocurriría con aquel Madrid - Barça, final de la 1ª World Champions League. Desde la interrupción de las comunicaciones con EEUU, desde donde se iba a retransmitir la celebración del evento, 3.500 millones de personas esperaban ver que pasaría con aquel partido.
Kobol aburrido, había dado rienda suelta a su conciencia que se había hecho carne en aquellas dos enormes ratas del tamaño de mastines del Pirineo, tumbadas ambas a su derecha y a su izquierda en la cama, jugando al poli bueno y al poli malo.
Bambino se había pedido el papel de malo básicamente, para poder vestirse de diablo: le parecía fascinante aquel disfraz con un rabo tan largo. Varsovia, que había aceptado disfrazarse de angelito esta vez, se conformó con ponerse para ello una de esas compresas con alas. Mientras Varsovia ponía a Kobol al corriente
de las noticias de la red:
- La información se extiende como un reguero de pólvora por la red, se buscaban ideas, se intercambia información. El golpe ha sido promovido por 78 de las 100 mayores fortunas del mundo. Se apoyan en los integristas islámicos porque el dinero se apoya donde mejor le viene cada vez. Dentro de poco se obligará a todas las mujeres del mundo a llevar velos y vestidos largos.
Bambino no estaba dispuesto a perderse en absurdas filosofadas sobre cambios ni leches. El quería su partido y estaba decidido a utilizar todos sus recursos dialécticos.
- ¡joder!. ¡Yo quiero ver el partido!.
Varsovia como siempre, iba a su bola, y ni puto caso a lo que decía Bambino - Tienes la ocasión de unirte a la revuelta. Se está escribiendo la historia de la primera gran revolución burguesa del siglo XXI y tu estas aquí en la cama, esperando un jodido partido cualquiera -.
Bambino contraatacaba con fuerza - ¡Lo ves!. No tiene ni puta idea de lo que dice: ¡un Madrid - Barça un partido cualquiera. Y además, que revolución ni que hostias. ¿No habíamos quedado en que las revoluciones fracasaban? -
- Han existido revoluciones que si triunfaron porque detrás de ellas no estaban los desheredados a los que solo movía el odio por los beneficiados en el reparto. Las guiaban revolucionarios ambiciosos que buscaban su beneficio, pero con ideas claras cuya puesta en practica beneficiaba también a los demás.
Varsovia, lo dicho: a su rollo.
- A pesar de lo que te decía acerca de los filósofos, el mundo cambia, y cada vez más rápidamente, pero no como resultado de ninguna ideología; cambia por la acción de hombres de fuerte carácter y rápida percepción de la compleja y cambiante realidad que son capaces de aprovechar las circunstancias: oportunistas.
Bambino bostezaba, mientras se entrenaba en el noble deporte de matar moscas con su rabo de diablo. A Varsovia parecía que le habían dado cuerda.
- Gordon Moore, de INTEL, dijo en 1973: «Nosotros somos los verdaderos revolucionarios del mundo actual, no los chicos de pelo largo y barba que destrozaban las escuelas hace unos años.».
En 30 años, los microprocesadores han cambiado el mundo.
- De todas formas, tus conocimientos técnicos están obsoletos, se necesitan auténticos expertos en hacking para esta batalla - Bambino había encontrado por fin el argumento definitivo.
- No hagas caso, mira el mundo Linux. Su autentico secreto es que todos los participantes en aquel proyecto de código abierto compartían la información sin ambages, la ponían a disposición de quien quisiera utilizarla, esa es su fuerza: compartir el conocimiento.
- Que no, ¿como coño vas a contribuir tú a arrebatarles otra vez el poder digital a los nuevos dueños del mundo? y además ¿qué sabes tu de Linux?.
- Sabes lo suficiente, recuerda: es código abierto.- Varsovia, cansada de argumentos, decidió utilizar el definitivo – Si triunfan, no volverás a ver minifaldas -.
Kobol se levantó y se dirigió a su obsoleto PC. Empezó a escribir aquel mensaje que enviaría a sus compañeros informándoles que se unía a la revuelta. Comenzaba:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ FIN DE SEMANA !!!!!!!!!!!!!!!
domingo
4- A las barricadas - 19/09/03
Publicado por
PrisDis Networkers Tele.com
en
2:13 PM
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